Un registro dice cuál es la norma. Una calculadora dice qué produce esa norma con tus cifras. Aquí están las preguntas que surgen una vez, cuestan caro y se resuelven mal leyendo la ley.
La ley del estado permite calcular el impuesto por cualquiera de los dos métodos y pagar el importe menor. La calculadora ejecuta ambos con los mismos datos y muestra cada resultado. Qué método aplicar lo decides tú, no nosotros.
La calculadora comprueba las cuatro condiciones de las que depende el derecho y muestra el impuesto que se aplicaría sin el régimen: nada sobre los primeros 375 000 AED de renta imponible y un 9 % por encima. Optar por el régimen implica renunciar a otras exenciones y deducciones del periodo, un intercambio que las cifras por sí solas no reflejan.
La comprobación usa los mismos datos de apostilla que el resto del monitor: de las 90 jurisdicciones seguidas, 78 son parte y 12 no. Las fichas de ambas jurisdicciones están enlazadas desde el resultado.
Esa segunda mitad cambia la respuesta en ambos sentidos. Un grupo que cruzó la línea una sola vez, en un ejercicio atípico, queda fuera. Un grupo que la cruzó hace tres y cuatro años está dentro ahora, aunque los ingresos hayan caído desde entonces. Introduce los ingresos consolidados de la matriz última de los cuatro ejercicios anteriores.
Elige las jurisdicciones que de verdad están en la estructura: holding, sociedad operativa, banco, contraparte. Se comprueban seis condiciones: dos en cada par y cuatro en cada jurisdicción. Cada una que salta se muestra con lo que significa en la práctica y lo que cambia para ti.
Elige el país que paga, el que recibe y el tipo de pago. La dirección importa: la matriz no es simétrica y quien retiene es siempre el pagador. Cuando la reducción depende de algo que no es un porcentaje, la condición se imprime entera.
Cada calculadora se ejecuta por completo en tu navegador. Lo que escribes no llega hasta nosotros y no hay nada que registrar. Cada una indica la fuente de su fórmula y la fecha en que la verificamos por última vez: la misma disciplina que en el resto del monitor.
Calculan, no aconsejan. Donde la propia ley permite elegir entre dos métodos, mostramos ambos resultados y lo decimos. Cuál aplicar depende de cosas que una calculadora no ve, y ahí empieza la conversación con un abogado, no termina.